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La ciudad de Tandil, ubicada en la provincia de Buenos Aires, a unos 400 kilómetros de la Capital de la Argentina, es tierra de tenistas. Y de ello dan cuenta varias apariciones en el circuito profesional, tanto en hombres como en mujeres.
Guillermo Pérez Roldán, quien llegó a ser número 13 del mundo en 1988, y Franco Davín (nacido en Pehuajó, pero criado tenísticamente en Tandil), ex capitán argentino de Copa Davis y actual coach de Gastón Gaudio, sembraron la semilla que germinó en estos cuatro jugadores que hoy se pasean por la tercera ronda del torneo de Stuttgart.
Mariano Zabaleta, Juan “Pico” Mónaco, Juan Martín Del Potro y Diego Junqueira no sólo dejaron huella sobre el polvo de ladrillo del certamen alemán por su tenis, sino también por un simpático dato de color.
Todos ellos, nacidos en la ciudad bonaerense, representaron o jugaron en el Independiente Tennis Club de Tandil y, posteriormente, siguieron su camino en el profesionalismo.
Zabaleta, el mayor de ellos, llegó a ser el N°1 en juniors, categoría en la que dominó a mitad de los ’90, y es quien encabeza esta camada del tenis tandilense.
“Es el efecto Camoranesi”, dicen los cuatro sonrientes, en referencia al jugador argentino –nacionalizado italiano- que consiguió la Copa del Mundo de fútbol en Alemania 2006, representando a Italia, y también nacido en la misma ciudad que este cuarteto de tenistas.
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