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Andre Agassi estrechó su mano derecha y lo felicitó "por los triunfos de sus últimas semanas". Rafael Nadal todavía no podía creerlo. "Lo admiro mucho, lo vi muchas veces por televisión. No puedo describir cómo me siento. Encima este escenario...". Antes de su debut en el Telecom Italia Masters Series, el estadounidense de 35 años, uno de los más grandes de todos los tiempos, y el español, promesa-realidad de 18, se juntaron para una producción fotográfica en la Via della Conziliazione, la avenida romana que termina en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.
Ante un millar de personas, ambos dieron una breve exhibición en una cancha especialmente construida para la ocasión. Intercambiaron voleas, sobrepiques, algunos lujos que sólo ellos pueden, y la acción finalizó con servicios de Nadal en dirección a la Plaza San Pedro.
"Es muy fuerte estar aquí. En las últimas semanas seguí lo que ha sucedido con el Papa; jugar al tenis aquí, a muy pocas cuadras, no se olvida fácilmente", expresó Agassi, campeón en Roma hace tres años. "Yo quería conocer el Vaticano, no lo he visto nunca. Quiero visitarlo, aunque no esta semana", bromeó Nadal. El campeón de Montecarlo y Barcelona expresó su deseo de ganar el Masters Series italiano: "No me importa el físico. Ojalá pudiera llegar físicamente mal a Roland Garros, porque eso significará que seguí sumando títulos"
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