Los tenistas llegaron hasta el famoso local, fundado en 1589, y que se ha convertido en una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad de Munich.
Junto con degustar la cerverza artesanal que allí se sirve en jarrones de un litro, los jugadores se vistieron a la usanza tradicional de la región de Baviera, con los lederhosen (pantalones de cuero), las camisas y sombreros.
Los tenistas quedaron impresinados con la calidad de la cerveza y el ambiente del lugar, que año a año es visitado por miles de turistas de todo el mundo.