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Gonzaleztenis.com
La
siguiente es una nota extraída de la última edición
de Deuce Magazine.
Todo comenzó en un día sábado como cualquier
otro, con un paseo en auto para comprar café. Terminó
con una mordida de perro, un rescate altruista y, en última
instancia, una reunión reconfortante.
Fernando González, amante de los perros, se horroriza al
ver a un pequeño terrier atropellado por un auto en una transitada
avenida de Santiago. Aparcando su vehículo a un lado del
camino, González se embarca en una misión de rescate
para salvar al perro, el cual casi no se mueve y sufre de una fratura
en su cadera, por haber sido golpeado por segunda vez. Pero no todos
quieren ser rescatados.
“Traté de tomar al perro, pero no quería venir”,
recuerda el Top Ten y finalista del Abierto de Australia 2007. “No
se movía mucho y podía ver que tenía un problema
en la columna. No lo podía dejar allí”.
De pronto, recordando que se encuentra en el medio de la avenida,
González se da vuelta para advertir el tráfico de
autos que se avecina, sólo para ser mordido cerca de la base
de su dedo meñique de la mano derecha… ¡su mano
hábil para el tenis! “No fue una mordida severa, pero
sí en una parte especial de la mano. El perro estaba asustado,
es por eso que me mordió. No lo quería dejar, pero
en un momento no sabía qué hacer”.
González regresa a su auto sólo para ser seguido por
el perro, que se esconde debajo del vehículo. “Quizás
eso fue un signo de que realmente quería mi ayuda”,
dice González. Arriesgando una lesión mayor, el chileno
logra sacar al perro de allí debajo y lo pone en el asiento
del acompañante, junto con un amigo que viajaba con el tenista.
Hasta el día de hoy, González no está seguro
de la raza del perro, pero le gusta llamarlo Benji, el terrier que
encontró la fama en la pantalla grande.
”Llamé a mi hermana, que es veterinaria. También
a mi doctor, quien dijo que debía ir al hospital. Le pedí
a mi amigo que me dejara en el hospital y que llevara al perro a
la veterinaria”.
González pensó que podría necesitar una vacuna
contra la rabia, pero le aconsejaron no hacerlo. “Recibí
una vacuna en el momento, pero no contra la rabia. Me dijeron que
esperara diez días. Si el perro todavía estaba vivo
después de ese plazo, entonces yo estaba bien. Si moría,
entonces necesitaba las vacunas y no podría haber jugado
en Montecarlo”.
Dos días después del rescate, la prensa chilena se
enteró de la noticia y el perro se convirtió en el
canino más conocido del país. El refugio donde fue
alojado recibió 50 llamadas telefónicas por hora de
personas que querían adoptarlo. La publicidad también
advirtió a sus verdaderos dueños, lo que motivó
la segunda parte de la historia. El perro, que pertenecía
a una mujer que no podía tener hijos, se había perdido
cuando el hermano de ella lo llevó a dar una vuelta en su
motocicleta.
"El perro era como un bebé para ella, por lo que significaba
mucho traerlo de vuelta", dijo González. “Si bien
nunca pude conocer a la dueña, la prensa visitó a
la familia y reveló la historia. Me sentí muy bien
al ver que había podido ayudar”.
González ha sido un amante de los perros y es dueño
orgulloso de un samoyedo de cuatro años, "Pato",
y un boxer de 18 meses, "Roke", regalo de su hermana,
de un grupo de ocho cachorros. Cuando él está en viaje,
los perros se quedan con los padres de González, lo que eleva
la cuenta de perros en el hogar a seis, añadiendo mayor stress
a los dos gatos de la casa.
Dada la misma situación, ¿González intentaría
otro rescate al costado del camino? “Sí, definitivamente
lo haría, pero quizá en forma diferente. Esperaría
un poco más de tiempo si está asustado…”.
La anécdota agregó intensidad a un aburrido día
en casa. “¡Pasamos de una tarde con nada por hacer a
una situación con todo por hacer!”.
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